NEUROCIENCIA APLICADA AL FÚTBOL SALA (PARTE 2: PERCEPCIÓN SUBJETIVA COMO MÉTODO DE CONTROL DE LA FATIGA Y LA INTENSIDAD EN FÚTBOL SALA).
NEUROCIENCIA APLICADA AL FÚTBOL
SALA (PARTE 2: PERCEPCIÓN SUBJETIVA COMO MÉTODO DE CONTROL DE LA FATIGA Y LA
INTENSIDAD EN FÚTBOL SALA).
Introducción:
-En este artículo extenderemos el tema de la neurociencia
aplicada al fútbol sala, esta vez hablando sobre la percepción subjetiva de la
fatiga neuromuscular, y su función como un método para controlar la cantidad de
fatiga que se produce, y a las intensidades en las que se produce este
fenómeno.
-Para eso, debemos saber lo básico, a nivel conceptual,
¿Qué es la fatiga neuromuscular?...
-Según Arce Rodríguez (2015), “La fatiga neuromuscular es la
disminución de la capacidad del músculo de poder desarrollar una fuerza
inducida por el ejercicio, y se caracteriza por ser reversible”.
-Debemos saber también que existen a nivel sistémico-
neural-fisiológico, 2 tipos de fatigas, fatiga central y fatiga periférica.
Mientras que, “La fatiga periférica, es donde la
disminución de la fuerza ocurre a nivel de las fibras musculares principalmente
o el medio en el cual se encuentran”.
-Ahora que ya sabemos esto, pasaremos a
hablar sobre el estudio que se hizo, los métodos que se aplicaron, y los
resultados obtenidos de este estudio.
-En este artículo se aclara que un
factor importante a considerar, es el factor psicológico, como un método de
control de las cargas del entrenamiento, en deportes de equipo, basado en la
información neuromuscular y factores estratégicos que implican las cargas aplicadas
al jugador.
- Además, en el artículo los autores “consideran
estos tipos de métodos como cualitativos, y en la práctica diaria son una
manera eficaz de conocer como afectan las cargas planificadas a los jugadores”.
-En este artículo,
“se utilizó uno de estos métodos cualitativos, el cuál es conocido como
percepción subjetiva del esfuerzo” (PSE)
-Según Borg
(1982), “la percepción subjetiva del esfuerzo se define como: la sensación de
intensidad de ejercicio o el grado de cansancio que el deportista siente”.
- “La mayoría
de los estudios han utilizado la PSE para controlar y evaluar la intensidad del
esfuerzo realizado, tanto en deportes colectivos como individuales”. (Borresen
y Lambert, 2008; Alexiou & Coutts, 2008; Green, McIntosh, Hornsby, Timme,
Gover & Mayes, 2009; Little & Williams, 2007; Hill-Hass, Rowsell,
Dawson & Coutts, 2009; Buchheit, Lepretre, Behaegel, Millet, Cuvelier &
Ahmaidi, 2009; Manzi, D‘Ottavío, Impellizzeri, Chaouachí, Chamar &
Castagna, 2010).
-En el artículo
también consideran que, “En el deporte en general, pero fundamentalmente en el
colectivo, una de las causas más comunes en la mala adaptación del jugador es
la falta de comunicación con los entrenadores”.
(Ahern y Lohr,
1997; Weinberg & Gould, 1999)
-La confianza y
una comunicación abierta entre ambas partes permiten conocer el estado del
jugador y evita exponerle ante situaciones perjudiciales para su estado físico
y mental. La implicación del deportista en el proceso de control del
entrenamiento es necesaria en los deportes colectivos y la información obtenida
del binomio entrenador-deportista será la clave para llevar a cabo una
planificación real y ajustada a cada jugador y a cada momento. (Casáis, 2008)
Materiales y
Métodos:
-El tipo de
estudio que se realizó fue a través de diseño observacional con medidas
repetidas, de tipo longitudinal a lo largo de la temporada 2011/2012 durante 40
semanas en 225 sesiones.
-La metodología seguida fue aprobada por
el Comité Ético de la Universidad de Zaragoza siguiendo las directrices de la
Declaración de Helsinki para investigación con humanos de 1974 y modificada en
2008. Todos los participantes fueron informados del propósito del estudio, se
obtuvo por escrito su consentimiento y sabían que podían retirarse del mismo
cuando consideraran oportuno.
Participantes:
-12 jugadores
de la primera plantilla del equipo Hormigoneras Umacón Zaragoza, de la Primera
División Española de Fútbol sala.
-La población
en la que se incluye la muestra se compone de 14 equipos profesionales.
-Los criterios
de inclusión fueron; ser jugador de la primera plantilla o del equipo filial y
acudir siempre a los entrenamientos, exceptuando causas de lesión o enfermedad
puntual. Y los criterios de exclusión; no acudir siempre a los entrenamientos,
jugadores con lesiones de larga duración y jugadores que no completaron la
mitad de la temporada.
-Los 12 sujetos
habían participado la temporada anterior en un estudio piloto.
-Temporada
2010/2011. Estudio piloto
-Agosto a
diciembre de 2010: Se utilizan las escalas de percepción subjetiva para
constatar si su aplicación diaria era viable.
-Enero a mayo
2011: Una vez constatada la utilidad de las mismas y conseguida la
concienciación de su buena utilización por parte de los jugadores se pasó a
utilizar sistemáticamente en cada sesión.
-Temporada
2011/2012. Implantación total de las escalas desde el inicio de temporada.
Procedimiento
de recogida de datos:
- En el protocolo de recogida de datos se
estableció un proceso sencillo, rápido de realizar y cómodo para el cuerpo
técnico y los jugadores, que no interrumpiese la dinámica habitual de los
entrenamientos. Para ello se diseñó la ficha de registro diario personal donde
los jugadores realizaban sus anotaciones aisladas de los compañeros. En estas
fichas se indicaba:
-PSF
(Percepción Subjetiva de Fatiga Inicial previa):
Este valor
permitía al cuerpo técnico conocer el grado de fatiga con la que el jugador y
el equipo empezaba la sesión y al
finalizar la sesión y antes de realizar la parte de los estiramientos en grupo.
-PSE intensidad
(Percepción Subjetiva del Esfuerzo e Intensidad):
Este dato
posibilitaba a los entrenadores comprobar la intensidad de la sesión percibida
por el jugador al finalizar los estiramientos y antes de ducharse.
-PSF posterior
(Percepción Subjetiva de Fatiga Final):
Este valor
permitía conocer el grado de fatiga con el que el jugador y el equipo acababan
los entrenamientos.
-Escala de
fatiga de 1-10 puntos (basada en la CR-10 scale validada por Del Campo (2004))
para valorar la PSF previa y PSF posterior (figura 1).
-Escala de
intensidad de 6-20 puntos (basada en la RPE scale de Borg (1982)) para valorar
la PSE intensidad (figura 1).
Planificación
Semanal:
-Siguiendo las recomendaciones de Laptev y Minj(1987), los horarios de las sesiones se establecieron respetando los ritmos circadianos de las personas. Generalmente se planteaba doble sesión (entrenamiento por la mañana y por la tarde) dos días a la semana, de 10 a 12h y de 17 a 19h. Los días con doble sesión eran diferente cada semana condicionados por el estado de los jugadores y momento de la temporada.
En caso de
realizar una única sesión se planteaba normalmente por la tarde a la hora
habitual.
A continuación,
imágenes de los microciclos planteados en el artículo y estudio:
Resultados:
-En los
resultados, se hizo de acuerdo a los microciclos, eso quiere decir, que había
Valores Semanales en tablas que muestran los valores medios del equipo de percepción
subjetiva de fatiga e intensidad obtenidos a lo largo de toda la temporada en
cada día de la semana y el promedio semanal. El promedio se obtuvo en la PSF
previa (3.39±0.64, descansado), en la PSF posterior (6.76±0.93, cansado) y en
la PSE intensidad (14.65±1.27, duro), eso en cuanto a la tabla 1, en la tabla 2
observamos la evolución de los valores a lo largo de la semana en función del
día de competición.
-Cuando el
partido era en viernes la PSF previa era de 3.11±0.28 siendo los XM (3.69±0.48)
el día de la semana con un valor más elevado. Posteriormente se producía un
descenso en las siguientes sesiones.
-Cuando el
partido era en sábado la media era de 3.09±0.22 siendo los JM (3.58±0.25) el
día de la semana con un valor más elevado.
-Cuando el
partido era en viernes la PSF posterior era de 6.52±0.49 aumentando conforme
pasaba la semana hasta alcanzar el valor máximo los XM (7.20±1.16) y descender
ligeramente los siguientes días.
-Cuando el
partido era en sábado la PSF posterior era de 6.60±0.39 alcanzando el valor
máximo los JM (7.29±0.54), es decir, un día más tarde que cuando se jugaba en
viernes.
-Esto permitió
comprobar que tanto si se jugaba en viernes como en sábado, la dinámica de la
PSE intensidad era similar, las primeras sesiones de la semana eran percibidas
como algo duras, las cuatro sesiones centrales como duras y las dos últimas
sesiones como algo duras. No existen diferencias en los valores encontrados,
cuando se jugaba en viernes el valor obtenido era de 14,63±0,47 y si se jugaba
en sábado de 14,60±0,56.
Tabla 1:
Valores de
la temporada: primera y segunda vuelta:
-En la tabla 3
observamos como los valores de PSF previa de la semana dos, tres y cuatro de la
1ª vuelta estaban muy por encima del resto de semanas, siendo las únicas en las
que el equipo presentaba una media superior a 4 puntos. Los valores de PSF
posterior se mantenían estables a lo largo de la temporada destacando que en
ninguna semana los jugadores percibieron por debajo de 5 puntos. Respecto a los
valores de PSE intensidad vemos que oscilan en un rango entre 13.5 y 15.5
puntos.
Tabla 4 y 5
presentan valores individuales de cada jugador.
Tabla 4:
Correlación
PSF previa – PSF posterior – PSE intensidad:
-En la tabla 4
presentamos las correlaciones obtenidas entre las tres variables analizadas.
Este análisis fue llevado a cabo teniendo en cuenta todos los datos recogidos.
La correlación entre la PSF previa y PSF posterior fue de r=0.78*, entre la PSE
intensidad y PSF posterior fue de r=0.86* y entre la PSF previa-PSE intensidad
fue de r=0.43.
Discusión:
Valores
semanales
PSF previa:
- Los resultados presentados en la tabla 1
determinaron una PSF previa media del equipo de 3.39±0.64 que corresponde a una
percepción de descansado, lo que indica de forma general que el equipo llegaba
en óptimas condiciones a los entrenamientos con garantías de asimilar
correctamente los esfuerzos previstos. Del Campo (2004) obtiene un valor
superior de 4.69±0.62 en su estudio durante 21 sesiones con 10 equipos de
baloncesto.
-En el estudio
de Del Campo se analizan los valores de fatiga producidos a lo largo del día y
se obtienen los valores más bajos al levantarse (3.51±0.68) y se comprueba como
la fatiga previa al entrenamiento es mayor conforme mayor es la fatiga al
levantarse mostrando una correlación significativa de r=0.412*. De acuerdo con
Feriche & Delgado (2003) creemos que la PSF previa es resultado de la
fatiga producida en los entrenamientos anteriores y el descanso posterior,
condicionado por factores externos como el estilo de vida del jugador, sus
hábitos y su alimentación, lo que se denomina en el área del rendimiento
deportivo según Terrados & Calleja (2010) como entrenamiento invisible.
Estos aspectos son difíciles de controlar al producirse fuera del horario de
entrenamiento y sin embargo pueden ser las causas principales del cansancio del
jugador.
-Hemos de tener
en cuenta que nuestros datos son de toda la temporada lo que suponen 225
sesiones mientras que los de Del Campo (2004) se refieren a un microciclo de
competición, por lo que resulta lógico que sean algo superiores.
PSF
posterior
-Los resultados
obtenidos (tabla 1) de PSF posterior mostraron un valor de 6.76±0.93, inferior
al obtenido en el estudio de Del Campo (2004) de 7.05±0.66. El valor obtenido
determina que el equipo acababa con una percepción de cansado, una sensación
imprescindible para poder conseguir respuestas de adaptación suficientes para
la mejora del estado del deportista. Si este valor de PSF posterior hubiese
sido inferior y el deportista hubiese acabado descansado o algo cansado podría
haber significado que la sesión no había supuesto el esfuerzo mínimo necesario
para que se produjeran efectos de adaptación.
PSE
intensidad:
-En la PSE
intensidad del equipo obtuvimos un valor de 14.65±1.27 correspondiente a una
percepción de duro (tabla 1). Este valor es superior a los encontrados en
estudios con equipos de baloncesto como el desarrollado por Peres, Debora &
Del Campo (2011) que obtienen en ocho sesiones un valor de 10.71±0.55 en las
sesiones físicas y de 12.71±0.87 en las sesiones técnicas. Del Campo (2004)
determina en 21 sesiones, en 10 equipos diferentes, en los entrenamientos
técnicotácticos un valor de 14 y en los entrenamientos físicos de 13. Feriche
& Delgado (2003) obtienen en cuatro sesiones con jugadores de balonmano
valores de 14, 14, 14 y 12 respectivamente.
En la tabla 2
vemos como la tendencia de las tres percepciones muestra un ascenso conforme
pasa la semana excepto en las dos últimas sesiones de entrenamiento. Esta
tendencia está condicionada por el día de competición que marca la dinámica de
las cargas. Los resultados muestran como los valores aumentan de forma
progresiva conforme pasa la semana hasta llegar a su valor máximo uno o dos
días antes de la competición, a partir del cual desciende ligeramente. En base
a estos resultados creemos que es necesario generar sensaciones positivas en el
estado físico y mental del jugador el día del partido, evitando que los
contenidos planteados en las sesiones previas a la competición le provoquen
sensaciones de fatiga. En los tres tipos de percepciones analizadas comprobamos
como el equipo se sentía menos fatigado los días previos a la competición, lo
que evidenciaba que el cuerpo técnico dejaba el tiempo de 24-48 horas para que
se produjera la supracompensación en los jugadores, cumpliendo el principio que
defiende autores como Andux & Padilla (1999).
Valores de
la temporada: primera y segunda vuelta:
-En la tabla 3
analizamos la Percepción Subjetiva a lo largo de la temporada semana por
semana, ya que, como defienden algunos autores como García et al. (2010) debe
existir siempre un plan anual donde quede recogida la evolución de las cargas
realizadas.
PSF previa:
-La PSF previa
tuvo una tendencia descendente en las primeras semanas tanto en la primera como
en la segunda vuelta (tabla 3), lo que pudo ser debido a una disminución del
volumen de trabajo en el inicio de cada una. A lo largo de la temporada no
ocurrió lo mismo por haber otros factores, además del volumen, que podían
afectar a la PSF previa del jugador como la intensidad de las sesiones, la
adaptación del jugador, el aumento de los periodos de descanso, los resultados
de la competición o la dinámica de los entrenamientos.
-Tal y como
vemos en la tabla los valores de la semana dos (4.80±0.63), tres (4.92±0.11) y
cuatro (4.23±0.48) de la primera vuelta están muy por encima del resto de
semanas, siendo las únicas en las que el equipo presenta una media superior a
cuatro puntos. Al ser las semanas de pretemporada se acumulaba un mayor volumen
de entrenamiento doblando sesiones prácticamente todos los días. Podemos deducir
que los jugadores se adaptaban a las cargas progresivamente a lo largo de las
semanas, mejorando su capacidad de recuperación entre sesiones y se adaptaban
mejor a las cargas en la segunda parte del campeonato que en la primera.
PSF
posterior:
-Los valores de
PSF posterior (tabla 3) se mantuvieron estables a lo largo de la temporada
destacando que en ninguna semana los jugadores percibieron por debajo de 5
puntos, es decir, nunca acababan descansados o muy descansados, manteniéndose
dentro de los umbrales de intensidad para mejorar o mantener la condición
física consiguiendo que el entrenamiento provocara una fatiga por encima del
nivel de adaptación. De otra manera, el deportista hubiera entrado en una fase
donde la carga de entrenamiento hubiera dejado de tener efecto entrenante y
poco a poco habría disminuido su capacidad de rendimiento. Se observa una
valoración inferior a la habitual en la semana cinco de la primera vuelta
(5,30±0,35) y una valoración superior en la semana once de la segunda vuelta
(7.64±0.14). El descenso, en el primer caso, puede ser debido al comienzo del
periodo competitivo ese fin de semana lo que hizo que el nivel de carga fuera
menor para que las sensaciones de los jugadores mejoraran como finalmente
ocurrió. En el segundo caso, el aumento en la PSF posterior pudo ser debido a
que esa semana no hubo competición lo que permitió acumular mayor carga de
trabajo que el equipo percibió como tal.
PSE
intensidad:
-Observamos
como los valores de PSE intensidad oscilan entre 13,5 y 15,5 puntos (tabla 3),
ratificando una carga de entrenamiento por encima del umbral mínimo de
intensidad establecido por Del Campo (2004) para que las cargas tengan efectos
de adaptación. En la primera vuelta los valores más altos se dieron las nueve
primeras semanas para posteriormente bajar ligeramente a excepción de la semana
catorce (15.20±1.08). Al comienzo de la segunda vuelta los valores volvieron a
ser ligeramente superiores destacando en la semana ocho (13.45±1.67) y nueve
(14.09±1.50) un descenso muy pronunciado, para luego volver a subir en el resto
de las semanas hasta el final del campeonato. Los valores más elevados
aparecieron al comienzo de la primera vuelta, semana dos (15.40±1.45), tres
(15.16±1.96) y cuatro (15.26±1.01), correspondiente a las semanas de
pretemporada donde el volumen de los entrenamientos era más elevado. Los
valores de las tres tomas de percepción fueron variando a lo largo de la
temporada, lo que se ajusta al concepto de planificación actual en los deportes
de equipo, según Sánchez & Gómez (2008) y Ribera (2009), que establecen que
durante todas las semanas se intenta mantener un nivel adecuado de condición
física y en determinados momentos se aplican cargas específicas para provocar
picos de forma. García et al. (2010) establecen que en el período de la
pretemporada, y en algún momento puntual donde se disputan partidos con equipos
de menor nivel, aprovechando que las opciones de victoria son mayores y no es
necesario tanto descanso, o en los últimos partidos donde se deciden los
objetivos marcados, se puede buscar una mayor carga de entrenamiento. En
nuestro estudio lo podemos ver en las últimas cuatro semanas de la temporada
donde, debido a que el equipo estaba luchando por entrar en los play off por el
título, los valores aumentaron debido a que las sesiones de entrenamiento
requerían de una mayor intensidad para intentar conseguir el objetivo deportivo.
De acuerdo con Ruiz, Sánchez, Durán & Jiménez (2006) otro factor que pudo
hacer que los entrenamientos se percibieran más duros era la presión
psicológica que sufrieron los jugadores. Hay que destacar que en esta fase
importante de la temporada el jugador podía sufrir un estrés mental, como
consecuencia de la necesidad de cumplir un objetivo decisivo para él y para el
equipo.
Conclusiones
del Estudio:
- 1. El valor de percepción subjetiva
antes, durante y después de la sesión permite establecer los patrones de fatiga
e intensidad en jugadores de fútbol sala.
2. La relación
y el análisis de las tres tomas de percepción sirve para saber el efecto de la
carga aplicada y comprender mejor la respuesta y el perfil de los jugadores de
fútbol sala.
3. La
utilización de las diferentes percepciones son adecuadas para cuantificar y
controlar las cargas de entrenamiento tanto de forma individual como grupal en
fútbol sala.
4. El patrón de
respuesta en la percepción subjetiva puede variar de forma individual y grupal
a lo largo de la temporada si cambian los condicionantes que rodean al
deportista.
Conclusiones Propias
(Mías):
-Pienso que
como método cualitativo, este método es muy efectivo, ya que tener como
indicadores subjetivos de la percepción de la fatiga y la intensidad, ayuda que
el deportista pueda ajustarse a los volúmenes y a las cargas con mayor
precisión, sin mencionar que también el estado fisiológico de los futbolistas
es un factor grande a considerar, sin embargo, creo que al tener un enfoque
algo “Individualizado”, a pesar de ser efectivo, debiera complementarse con
evaluaciones objetivas, ya que eso podría ayudar tanto al entrenador como a los
jugadores, saber y tener entendimiento del desarrollo y la optimización del
rendimiento de cara a una competencia, es fundamental si se quiere tener los
mejores resultados, además sin mencionar el hecho de que las planificaciones de
los entrenadores van a influir en los resultados tanto a nivel individual como
colectivo en el equipo.
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